HIPERTENSIÓN ARTERIAL

La hipertensión arterial (HTA) o tensión arterial alta, es una enfermedad crónica muy frecuente en la población; de hecho, cifras recientes (OMS) estiman que un tercio de la población mundial la padece; y su prevalencia aumenta con la edad.

ImagenPodemos definirla como la presencia de cifras de presión arterial elevada cuando la persona se encuentra en reposo, medida en dos o tres visitas al especialista. Las cifras de tensión arterial que se precisan para diagnosticar a un individuo como hipertenso son de 140/90 mmHg de manera consistente.

La HTA es una patología tan grave porque supone uno de los factores más importantes para desarrollar enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus cerebrales…); además si se acompaña de otros factores de riesgo (diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, o hipercolesterolemia) se incrementan las complicaciones de la enfermedad.

Para el control de la HTA es fundamental, además del tratamiento farmacológico, la adquisición de hábitos de vida saludables:

  1. Realización de actividad física de manera regular, controlandose la frecuencia cardiaca.
  2. Evitar el tabaco y el alcohol.
  3. Tener un peso correcto, y disminuirlo en caso de sobrepeso-obesidad.
  4. Llevar una dieta equilibrada y baja en sal.
  5. Restringir las bebidas estimulantes (refrescos cola, cafés, tes). Imagen

RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS DE ALIMENTACIÓN:

  • Consumir una dieta equilibrada con 5 raciones de fruta y verdura al día.
  • Incluir en la dieta diaria: alimentos ricos en fibra (cereales integrales, legumbres…); y lácteos desnatados.
  • Disminuir los alimentos precocinados y comida rápida, por su alto contenido en sal.
  • Reducir el consumo de sal de mesa para cocinar y condimentar los platos. La sal de mesa supone la principal fuente de sodio de la dieta.
  • Moderar aquellos alimentos que tengan un alto contenido en sodio (200-8000mg): sal fina/gruesa y dietéticas (de cebolla, de ajo, o apio), alimentos en salmuera, conservas, congelados, embutidos y quesos, pescados secos salados o ahumados (salmón, anchoa, o bacalao), carnes saladas y ahumadas (beicon, tocino), precocinados (pizzas, lasañas…), caldos y sopas concentradas o en polvo, edulcorantes (sacarina o ciclamato sódico), aperitivos (frutos secos con sal, patatas fritas), mantequilla y margarina, pan, galletas y cereales de desayuno y bollería, salsas (mostaza, de soja, mayonesa y kétchup), algunas aguas minerales, cacao en polvo.

Consejos para potenciar el sabor a los platos sin recurrir a la sal de mesa:

  • para conservar mejor el sabor de los alimentos, utilizar cocciones sencillas como al vapor o papillote.
  • utilizar aceites de sabor potente, como el de oliva virgen, aunque con moderación.
  • usar condimentos en función del tipo de alimento y de la técnica de cocinado.

condimentos naturales para realzar el sabor