Dietas Milagro

dietas-milagro¿Cuántas veces nos hemos propuesto ponernos a dieta? En la época de primavera-verano más aún. Pero ¿son seguras todas las que existen en el mercado? ¿Qué peligros tienen algunas de ellas en nuestra salud?

Muchas nos dicen que pierdes peso de forma rápida y sin esfuerzo, pero a costa de qué. Estas son las llamadas “Dietas milagro” que sin ningún tipo de evidencia científica te prometen grandes resultados.

Hay diferentes tipos, disociadas, hiperproteicas, etc. pero todas coinciden en una pérdida rápida que fundamentalmente es agua y músculo en vez de grasa que sería lo adecuado.

La mayoría eliminan alimentos que son necesarios en nuestra alimentación y por tanto conlleva riesgos tales como la falta de nutrientes, aumento del riesgo cardiovascular, problemas de hígado y riñón, mareos, debilidad en las uñas y algunos cambios como puede ser la caída del pelo, la astenia y el mal humor y todo con un coste económico bastante alto en muchas de ellas.

Además, como la restricción calórica suele ser severa y no existe la educación alimentaria adecuada, el efecto “yo-yo” o rebote en estas dietas está presente.yoyo

Un ejemplo es el método Dukan, clasificada como dieta milagro por el Ministerio de Sanidad. Es hiperproteica y carece de fundamento científico.

Promete resultados “rápidos” y “mágicos”, prohíbe el consumo de un grupo o algún alimento según la fase en la que te encuentres como las frutas y las verduras que son necesarias, tiene un listado de alimentos buenos o malos, aconseja productos dietéticos a los que se les atribuyen propiedades extraordinarias, etc. son características típicas de dieta fraudulenta que cumple.

Aún así, lo más peligroso, sigue siendo los riesgos que ocasiona. Prolongado en el tiempo, una alimentación alta en proteínas y baja en hidratos de carbono como es este caso, está asociada con un aumento en la mortalidad, a enfermedades crónicas como osteoporosis, cálculos renales, insuficiencia renal, cáncer, enfermedades cardiovasculares y otros como alteraciones psicológicas, hormonales o crecimiento.

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En definitiva, una dieta correcta debería ser adecuada a nuestras necesidades, ritmos de vida y gustos, aportando todos los nutrientes, con una bajada progresiva de peso y posteriormente mantenerlo. Corrigiendo los errores alimenticios y realizar ejercicio físico.

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YOGURES “SIN CADUCIDAD”

España es el sexto país que más alimentos desperdicia de la UE; tanto en hostelería (14%), superficies comerciales (44%), y hogares (42%). En total se estiman 7,7 millones de toneladas.

Ante este hecho y la situación de crisis económica que sufre nuestro país, el Gobierno ha decidido cambiar la normativa que establecía la fecha de caducidad en 28 días para los yogures (BOE, RD 176/2013) dejando la responsabilidad a los fabricantes de qué fecha o plazo de consumo preferente se establecerá en función del proceso de fabricación/distribución. Esta medida podremos empezar a verla dentro de unos meses en los supermercados. Ya no aparecerá el término “fecha caducidad” en las tapas de los envases de los yogures, y sí “fecha de consumo preferente”.

Para tener claro qué diferencia ambos conceptos, vamos a definirlos:

Fecha de caducidad: después de esta fecha el alimento no se considerará comercializable, y no será apto para el consumidor.Imagen

Fecha de consumo preferente u óptimo de consumo: periodo dentro del cual, en condiciones normales de manipulación y conservación, el producto mantiene inalteradas sus propiedades inciales (textura, aroma, sabor…). Después de esta fecha el fabricante no garantiza dichas características, pero su consumo no supone un peligro para la salud.

Por lo tanto, aunque el producto sobrepase la fecha marcada en el envase como fecha de consumo preferente o los 28 días de la fecha de caducidad establecida hasta ahora, si el alimento se ha almacenado en unas condiciones óptimas se podrá consumir sin ningún problema ni riesgo para la salud.

Esta inciativa, “Más alimentos, menos desperdicio”, busca rebajar a la mitad en 2025 la cantidad de alimentos desperdiciados, tal y como se acordó en sede europea. Además, es probable que la medida que se ha tomado con los yogures, sea extensible a otros productos alimenticios de caducidad perecedera.

Hamburguesas en el punto de mira

Hamburguesa (galeria.dibujos.net)

El lunes 28, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publico un artículo titulado “Hamburguesas: no son lo que parecen”, un informe sobre 20 marcas de hamburguesas de ternera, frescas y envasadas, de venta en supermercados españoles.

En este estudio se analizaron aspectos como la presencia de aditivos, conservantes, colorantes, potenciadores del sabor y antibióticos, la higiene de las muestras, su calidad nutricional, presencia de carne de caballo (debido a la alerta surgida en Irlanda y Reino Unido), y la calidad de la carne en crudo y cocinada por expertos cocineros.

¿Con qué resultados se encontraron?

–          Problemas en el etiquetado: en algunas muestras no se indicaba en % de carne, saltándose la normativa de etiquetado.

–          Calidad pobre en el producto: muchos tendones y cartílagos, exceso de grasa, abuso de sal. Solo aprueban 5 marcas con excelente calidad y otras 3 con calidad aceptable.

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–          Muchos aditivos: presencia de conservantes, para prolongar el tiempo de consumo, ya que la hamburguesa un producto perecedero. A parte, llevan otros aditivos como: antioxidantes, colorantes y potenciadores del sabor, para enmascarar la mala calidad del producto. 16 de las 20 marcas, llevaban sulfitos, un conservante que no está exento de riesgos, ya que en grandes cantidades puede provocar vómitos y dolor abdominal, y en algunas muestras se vio un contenido del 90% de la ingesta diaria admisible de sulfitos, porcentaje que superaríamos si incorporamos kétchup y mostaza a la hamburguesa.

–          Presencia de carne de caballo: 2 de las 20 muestras analizadas (hamburguesas de marca blanca que se venden en Eroski y Ahorramás) contenían ADN de caballo. Esto no es un problema de seguridad alimentaria, pero si un fraude para el consumidor.

Analisis hamburguesas

 Este informe concluye que al consumidor se le están ofreciendo productos de calidad discutible, a unos precios muy superiores a lo que esa calidad merece.

Nosotros proponemos que cuando quieras carne picada para hacer hamburguesas, canelones, albóndigas o boloñesa, elige una porción de carne (la que menos grasa tenga) en el mercado y que el carnicero te la pique.

También puedes hacerte hamburguesas vegetales (de soja, de arroz y garbanzos, tofu con frutos secos y verduras), consiguiendo un alimento con proteína de buena calidad, poca grasa saturada y nada de colesterol.

¿Qué opinas? ¿Crees que el consumidor está desprotegido? ¿Consumes este tipo de hamburguesas? ¿Qué opinas sobre su calidad y precio? ¿Has probado algún tipo de hamburguesa vegetal? ¿Que opinas sobre la carne de caballo?