NUTRICIÓN EN LA MENOPAUSIA

La menopausia es una característica exclusiva en los seres humanos, que aparece alrededor de los 50 años (aunque hay excepciones) en la mujer y que implica el cese definitivo de la menstruación. Hasta los 12 meses posteriores después de la última menstruación no se podrá concretar la fecha de este fenómeno.

Transición perimenopáusica:

Es también lo que se denomina climaterio y comprende y comprende entre 2 y 8 años antes y un año después de la última menstruación.

Es una etapa que se caracteriza por ovulaciones, producción hormonal y menstruaciones irregulares y poco predecibles.

Antes de la menopausia se producen dos hormonas, estrógenos y progesterona; pero a partir de ella cambia el origen de los estrógenos, siendo la mayor parte proveniente de la actividad del tejido adiposo.

Aunque parece que esto pueda ser beneficioso para las mujeres que son obesas, no es así, ya que la alta cantidad de estrógenos hace que el endometrio (capa interna del útero) pueda crecer y se corre el riesgo de que se trasforme en canceroso. En nuestra etapa fértil, la progesterona se encarga de protegerlo de los estrógenos, pero en la menopausia esta protección desaparece.

Antiguamente, donde la edad de mortalidad de las mujeres no excedían apenas los 50 años, no vivían mucho tiempo en esta etapa de la menopausia. Pero actualmente ha aumentado mucho la esperanza de vida y por tanto las mujeres pueden vivir después de la menopausia más de 30 años, lo que equivaldría a un tercio de su vida en esta etapa.

La mujer ha logrado vivir más y lógicamente aspira a vivir mejor, sin embargo, durante la menopausia se producen cambios fisiológicos debidos al cese de la función ovárica y al envejecimiento (que ya hemos visto en nuestro post nutrición en la 3ª edad) y que repercuten en su estado de salud y calidad de vida.

Síntomas menopáusicos:

Uno de los síntomas más frecuentes son los sofocos. Son debidos a la disminución de los estrógenos. Se acompañan de sudores y palpitaciones. Pueden alterar el sueño, ya que suelen producirse por la noche. Por eso otros síntomas que aparecen son cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y cambios de humor, que están relacionados con la falta de sueño.

Otras consecuencias, también debidas a la pérdida de estrógenos, son la sequedad vaginal y las molestias urinarias (dolor e infecciones) e incluso la desmotivación sexual.

A partir de la menopausia la mujer empieza a tener un deterioro en su salud. Sufre a menudo problemas de osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, demencia, cáncer de intestino grueso (colon), obesidad abdominal y enfermedades relacionadas (diabetes, hipertensión…) que están directamente relacionadas al aumento de la edad.

Otros acontecimientos que ocurren en esta etapa importantes son los cambios en su entorno: los hijos se independizan, cambios físicos, se puede producir un cambio en la situación económica, etc., que sumados a los síntomas menopáusicos pueden producir inestabilidad emocional.

Ninguno de estos cambios que experimenta la mujer debe considerarse enfermedad, sino una etapa más en la vida de la mujer que se puede minimizar.

Tratamiento Hormonal Sustitutivo (THS)

Es un término que se utiliza para referirse a la administración de hormonas que el organismo producía y en un momento dado ha dejado de hacerlo. En este caso, se trata de la administración de hormonas propias del ovario (estrógenos) para controlar los síntomas menopáusicos y frenar el deterioro de la salud asociado a esta etapa.

El problema de la utilización aislada de estrógenos sin progestágenos (otra hormona) es la probabilidad de padecer cáncer de endometrio como ya hemos visto antes. Por eso el THS tiene que aportar ambas hormonas excepto en las mujeres que carecen de endometrio por la extirpación de su útero.

Existe también la posibilidad de THS a corto plazo (los cinco primeros años), para aquellas mujeres con síntomas menopáusicos donde las ventajas superan los inconvenientes. A partir del quinto año, los riesgos superan a los beneficios.

Algunos estudios demuestran, que la única ventaja del THS a largo plazo es para la prevención de osteoporosis y fracturas que se producen con la misma.

Algunos riesgos que se producen con estos tratamientos son, a partir del quinto año con estrógenos sólo, la aparición de coágulos sanguíneos en piernas y/o pulmón; a partir del primer año de tratamiento de estrógenos con progestágenos enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares; y a partir del quinto año de este último tratamiento aumenta el riesgo de cáncer.

Por ello se recomienda sólo el THS a corto plazo.

Síntomas asociados a la menopausia

Alternativas al THS

Sofocos, sudores, palpitaciones, tristeza, irritabilidad, inseguridad

Dieta Saludable

Sequedad vaginal, infecciones e incontinencias urinarias, desinterés sexual

Ejercicio físico

Osteoporosis, enfermedad cardiovascular y cerebrovascular

Cáncer de colon

Obesidad abdominal

Consumo regular de isoflavonas de soja

Pérdida de memoria, concentración y demencia.

Modificar hábitos no saludables

Alternativas al THS:

Los principales motivos de la mujer para buscar un tratamiento son los sofocos, la osteoporosis y la pérdida de firmeza de la piel. Es cierto que el THS los mejoras, pero no indica que no suponga riesgos. Por eso se buscan otras alternativas para combinarlas.

Estas medidas preventivas son:

–          Cambios en la alimentación: dieta adaptada a las necesidades de esta    etapa.

–          Ejercicio físico adaptado

–          Consumo regular de isoflavonas de la soja.

–          Modificar los hábitos no saludables.

Aspectos Nutricionales a tener en cuenta

El calcio es el componente esencial de los huesos y gracias a la dieta lo mantenemos. Para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis es necesario aportar en nuestro organismo una cantidad adecuada a partir de lácteos y en la mayoría de los casos alimentos enriquecidos o fortificados con calcio o incluso con suplementos de calcio.

También necesitamos otra sustancia que es fundamental para la absorción del calcio de la dieta en el hueso, la vitamina D (contenida en el pescado azul, lácteos enteros o enriquecidos, yema de huevo, etc.).

Además con la realización de ejercicio físico diariamente, se fortalecen los huesos y evita la pérdida de calcio que se produce tras la menopausia.

Otra enfermedad habitual en esta etapa son las enfermedades cardiovasculares. Además del abandono del tabaco, un aspecto fundamental es realizar una dieta baja en grasas saturadas y equilibrada en ácidos grasos omega3 y omega6 para regular el colesterol y prevenirlas.

Las isoflavonas son sustancias que se encuentran principalmente en la soja y que una vez absorbidas por el organismo ejercen un efecto similar a los estrógenos pero sin sus inconvenientes. Gracias a ellas podemos disminuir los síntomas menopáusicos, mejorar nuestra analítica (colesterol, triglicéridos), reducir riesgos cardiovasculares y prevenir o mejorar la osteoporosis. También tienen un efecto antioxidante (envejecimiento del organismo) y antitumoral.

En otro post os explicaremos más detalladamente los beneficios de la soja e isoflavonas.

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