Comportamiento alimentario en la infancia: Enseñándoles a comer sano.

Como todos conocemos, la obesidad es una patología frecuente en el adulto y es la causa de numerosas enfermedades y co-morbilidad. En los últimos años está aumentando de manera drástica entre los más pequeños, especialmente en los países desarrollados; hecho que supone muchas complicaciones de cara a los futuros adultos y la aparición de ciertas patologías (diabetes, hipertensión, dislipemias, dolores osteoarticulares, asma…) en edades tempranas. Según fuentes oficiales (INE, OMS, y SEEDO) en el mundo 155 millones de niños tiene sobrepeso, de los que 30-45 millones son obesos. En España, el 30% de los niños y niñas entre 5 y 15 años tienen sobrepeso y obesidad. gordo-tra

Los factores que influyen en esta situación son genéticos (entre un 10-20%) y ambientales (dieta inadecuada, y sedentarismo). Es por ello fundamental que el entorno que rodea al niño (colegio, padres, educadores…) sea consciente de la importancia que tiene una buena educación en este ámbito ya que influirá en el crecimiento y desarrollo óptimo del niño y en la consolidación de hábitos saludables cuando sea adulto.

Vamos a desgranar los rasgos fundamentales de esta etapa para poder guiar adecuadamente la conducta alimentaria de los más pequeños.

DE 1-3 AÑOS.

A partir de los 18 meses, el niño comienza a sentirse independiente y necesita que los demás lo sepan. Intenta autoafirmarse a través de rechazos y preferencias a alimentos concretos. Si permitimos que los niños en esta etapa elijan los alimentos que desean comer, correremos el riesgo de que la dieta sea monótona y deficitaria en algún nutriente. Para evitar que los rechazos a algún alimento sean permanentes, deberemos ofrecerlo de manera sucesiva a través de distintas recetas y presentaciones.

El ejemplo que darán los adultos que rodean al niño es una de las influencias más importantes ya que el pequeño observa su entorno y lo imita. Quiere aumentar su independencia e intenta comer solo. Su coordinación motora es todavía escasa por lo que deberemos ser pacientes con ellos y permitirles que experimenten y aprendan de sus errores.

Al final de los 3 años, el niño será capaz de comer con la familia, por lo que será buen momento para enseñarle el reparto de la ingesta diaria en 3 comidas principales compuestas por un primero, un segundo, y un postre; y 2 comidas entre horas.

DE 4-6 AÑOS.

dibujo_padresComienza la etapa preescolar y termina con la incorporación del niño al colegio. Es un periodo caracterizado por cambios repentinos en la actividad espontánea, el apetito, el patrón de ingesta, y la velocidad de crecimiento; algunos niños tienen un percentil mayor o menor pero que al final suelen compensarse con brotes más o menos rápidos de crecimiento por lo que los padres no deben alarmarse.

En el pensamiento del pequeño será normal que sólo vea su punto de vista y que se fije en las apariencias para sacar sus propias conclusiones. Por ejemplo, cuando tenga inapetencia transitoria (no quiera comer) y vea que sus padres le obligan a comer, el niño lo interpretará como un reto a su autonomía y se reafirmará en su negativa a comer. Si se cede ante sus caprichos o se le chantajea para que coma, lo interpretará como una debilidad y utilizará el hecho de comer o dejar de hacerlo para manipular a los adultos. Este es un buen momento para introducir el concepto de los grupos de alimentos.

DE 7 A 12 AÑOS.

El niño pasa menos tiempo en casa, y aumenta la influencia de nuevos entornos (colegio, compañeros, amigos, medio de comunicación como TV…) sobre la conducta alimentaria.

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Estudios realizados a nivel nacional (EnKid) manifiestan que la integración grupal del niño desencadena hábitos que disminuyen la calidad de la dieta, algunos son:

–          Eliminan el desayuno o es incompleto.

–          Más horas fuera del hogar y en compañía de amigos llevan al niño a elegir alimentos de alta densidad energética y pobres en nutrientes: comida rápida, refrescos azucarados, bollería industrial…

–          Rechazan verduras, hortalizas, legumbres y frutas.

CONSEJOS PARA ENRIQUECER LA DIETA DEL NIÑO/A y ENSEÑARLE HÁBITOS SALUDABLES DE ALIMENTACION.

–          Ofrecer al niño una dieta variada.

–          Respetar el apetito de niño; y no obligarle a comer.

–          Si un alimento no le gusta, y no conseguimos introducírselo, una buena solución suele ser presentárselo de forma más apetecible (purés, pizzas, croquetas…) y/o acompañado de alimentos que sí que tengan más aceptación.

–          Fraccionar la ingesta del día en 4-5 comidas y servir preferiblemente porciones pequeñas permitiendo que repitan si lo desean.

–          Respetar el horario de comidas y limitar el picoteo.

–          No ceder a sus caprichos ni chantajearle con la comida.

–          El niño preferirá jugar a comer. Puede ser una buena solución hacer de la comida un juego, dejarle que nos ayude en la confección de recetas, menús…

–          La comida es un placer y un acto social. Crear un ambiente positivo.

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